Todos estos embutidos elaborados se ven favorecidos durante el período de curación, que se efectúa de forma natural, sin prisas, en CAMPRODÓN, a una altitud de 950 metros, donde la pureza del aire, la temperatura y la humedad son idóneas durante casi todo el año.
El resultado de combinar unas materias primas muy seleccionadas con un esmerado proceso de elaboración y la ayuda de unas excelentes condiciones meteorológicas para el proceso natural de curación, hacen que se obtengan unos productos inmejorables.